ENCONTRAMOS AQUI LOS AVISOS DE INTERES PARA LA COMUNIDAD Y LAS PROCLAMAS MATRIMONIALES (FIJACION DE CARTELES) CON MOTIVO DEL INICIO DE LA SEMANA DEL ABRAZO EN FAMILIA, DEL 3 AL 9 DE NOVIEMBRE, LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA EMITIÓ UN COMUNICADO, EL CUAL TRANSCRIBIMOS TEXTUALMENTE:  1.- Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, reunidos en Comisiones Episcopales, queremos compartir de nuevo, con todos los cristianos y personas de buena voluntad, los sentimientos y reflexiones, que brotan de la fe y del gozo en Cristo resucitado que no defrauda. 2.- Un significativo aporte de la Iglesia Católica a la superación del clima de violencia e intolerancia existentes en el país es la celebración de la Semana del Abrazo en Familia, que iniciaremos el 3 de noviembre y el Encuentro Nacional de Jóvenes (ENaJó), que tendrá lugar el próximo 8 de noviembre en El Poliedro de Caracas. El lema del Abrazo en Familia es: "La paz comienza en casa". El anhelo profundo de convivencia, fraternidad, respeto y vivencia en paz de la inmensa mayoría de los venezolanos hay que encontrarlo, guardarlo y construirlo desde el hogar. Por ello, invitamos vivamente a todos a sumarse a esta campaña que ocupará buena parte del trabajo de la pastoral de la Iglesia. 3.- "La paz comienza en casa". Los reiterados ataques y los intentos de descalificación a la Iglesia no lograrán disminuir ni paralizar su acción permanente a través de sus innumerables y reconocidas obras en beneficio de todos, especialmente de los más pobres y necesitados. La misión del anuncio gozoso del Evangelio a favor de la justicia social y la fraternidad, y la crítica de todo lo que lesione la libertad, la verdad, la auténtica democracia, seguirán siendo norte de todas nuestras actuaciones. La denuncia de todo hecho grave, supuestamente cometido por cualquier miembro de la Iglesia, encontrará en nosotros los Obispos a los más interesados en que resplandezca la verdad y triunfe la justicia. Lo que no podemos admitir es la manipulación y abuso de poder que lanza injurias y condenas al amparo del mismo poder. "Si la Iglesia católica se muestra particularmente celosa de su autonomía en cuanto a su organización interna, es porque considera que el Estado debe reconocer que no tiene competencias sobre ciertos temas, que dependen de la conciencia de los ciudadanos" (Documento de la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea, COMECE, Sept. 2003). 4.- "La paz comienza en casa". Es una verdad indudable que Venezuela vive una profunda crisis política, socio económica y ético-espiritual. Ella es de tal magnitud que, para evitar fracturas hondas y duraderas, para asegurar la paz y el desarrollo, es necesario y urgente "desarmar" los espíritus, enfrentar la pobreza y trabajar por una convivencia fraterna y solidaria. En democracia, estas crisis se dirimen consultando al pueblo. Reiteradamente lo hemos dicho: urge una salida pacífica, constitucional y electoral. La Constitución vigente consagra la posibilidad de los referenda, en particular el revocatorio, como instrumentos legales para que los venezolanos, en ejercicio de la soberanía popular, la participación jurídicamente garantizada, y el protagonismo y responsabilidad de cada uno, legitimemos, en su origen, a los titulares de los poderes públicos. Es una obligación de todos, y muy en especial del Estado a través de sus diversos órganos, garantizar su normal realización sin intimidaciones, descalificaciones o irregularidades, para que seamos los ciudadanos los que determinemos el futuro que queremos. Al decir esto solamente nos guía la preocupación por un futuro en paz, libertad y justicia para todos los. Venezolanos, sin distingos de ninguna especie. 5.-"La paz comienza en casa". Más allá de la familia, del barrio, del sector, del pueblo o la ciudad, Venezuela es el gran hogar, donde todos los que aquí vivimos tenemos la obligación de construir la paz reconociendo la dignidad de los demás, superando todo tipo de maltrato y descalificación, haciendo del perdón, la reconciliación y la solidaridad los desafíos más urgentes para encarar la pobreza, la violencia y la crisis material y espiritual en la que está sumida nuestra sociedad. La Iglesia ha recibido de Jesús la misión de ser lugar de comunión y esperanza, transformándose en fuente y agente de pacificación entre los ciudadanos, levantado su voz profética cuando descubre conflictos no resueltos, resentimientos y odios. 6.- "La paz comienza en casa". La Iglesia ha sido y es, con luces y sombras, a lo largo de la historia de nuestra patria, maestra y compañera en la defensa de los valores humanos, respetándonos en medio de las diferencias, trabajando por la promoción humana, abriendo espacios para la fraternidad y la alegría. Nos animan a ello el ejemplo de nuestros antepasados y el testimonio reciente de Juan Pablo II en la celebración de sus veinticinco años de fecundo ministerio pontífico. En efecto, a pesar de sus limitaciones físicas, su espíritu de entrega y servicio lo lleva a darse totalmente, como constructor de la paz y el amor, hasta que el Señor disponga. Y nos anima la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, ejemplo de la opción preferencial por los más pobres entre los pobres, la dignificación del ser humano, en base a su título de imagen y semejanza de Dios. 7.- "La Paz comienza en casa". Juan Pablo II, artesano indoblegable de la paz, nos dice a los obispos que debemos ser profetas de justicia. "El Obispo es defensor de los derechos del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios... predica la doctrina social de la Iglesia, fundada en el Evangelio, y asume la defensa de los débiles, haciéndose la voz de quien no tiene voz para hacer valer sus derechos... En esta situación la Iglesia sigue anunciando la paz de Cristo, que en el sermón de la montaña ha proclamado bienaventurados a los que trabajan por la paz (Mt. 5,9). La paz es una responsabilidad universal que pasa por los mil pequeños actos de la vida cotidiana. Espera en sus profetas y artífices, que no han de faltar, sobre todo en las comunidades eclesiales, de las que el Obispo es pastor" (Pastores Gregis, 67). 8.- "La paz comienza en casa". Sirvan estas reflexiones para que todos los cristianos y hombres de buena voluntad nos pongamos en marcha en la tarea ineludible de hacer de Venezuela una casa en paz. Que "la oración por Venezuela" siga siendo nuestra plegaria de hoy: "Como hijos de Dios, danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz". Invitamos a todos a llevar estos anhelos a los pies de la Virgen de Coromoto, especialmente el 11 de enero próximo, en Guanare, para clausurar el Año Jubilar Coromotano. Con nuestra bendición y afecto. Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela. Caracas, 30 de octubre de 2003. Este comunicado deberá leerse en todos los templos el domingo siguiente a su recepción.
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